Recuerdo el día: hacía frío y llovía, como venía acostumbrando, y entonces no me pareció tan mala idea. Podría dejar secar aquí mis miedos y varear a los recuerdos, podría repasar cada detalle acontecido desde las entrañas de mi mundo y golpear al tuyo, y podría regresar sin esfuerzo al día en el que me hice mayor una y otra vez.
Por aquellas fechas, un vacío insípido pero lleno de fuerza se apoderaba de cada mirada que echaba hacia las llanuras. No habían dudas, no habían lamentaciones, quizás alguna añoranza navegando por el río sobre alguna hoja seca. Era tan consciente de lo perdido como proclamador de lo venidero, aunque a veces ni siquiera yo me lo llegase a creer del todo. Al final de la aventura, siempre suena mejor la nostalgia de alguien que persigue sueños de niño travieso mientras tapia las vistas hacia el pasado.
Ha cambiado mucho todo desde aquellos tiempos. Todos hemos sido testigos del viaje, y cada uno ha ido acumulando en su desván sus más y sus menos. Nos hemos juntado, nos hemos distanciado, nos hemos despedido para siempre y nos hemos vuelto a besar amansando viejos fantasmas. Hemos dudado de nuevo, hemos violado a la ilusión y sacado a pasear al desamor, hemos dormido a la intemperie del destino y nos hemos cobijado en escritos de madrugada. En definitiva, en este tiempo hemos sido más nosotros mismos que nunca.
Llega la hora de dar el paso. Llega la hora de volver a cerrar círculos. La verdad es que no puedo decir que no sé lo que va a pasar ahora, por mucho que eche de menos todo aquello que veía ya hecho. Demasiados caminos recorridos con destino nada, demasiados días quemados con resultado nada. Eso sí, les saqué partido de la mejor forma que supe, y los convertí en ramos de flores para que no te sobresaltaran por las noches.
No pienso pedirme perdón por haber creído. Sería caer demasiado bajo y torturar a esos principios que un buen día de borrasca me forjé.
Gracias a todos, y por supuesto, gracias a ti.
Nos vemos en rpg28@hotmail.com
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
+053.jpg)