miércoles, 7 de abril de 2010

Milagro ordinario

No parecen haber fronteras para las dudas, para los recuerdos, para la necesidad de ver al mundo que conozco alejarse de mi orilla de una vez por todas. Creía que esto pasaría, y pasará, pero por lo que veo hoy no va a ser. Y mañana tampoco.

Paso cada día con la única motivación de acumular aquella fuerza, aquella maldita convicción que un día me trajo un cielo encendido y una brisa primaveral que aún me cuesta reenganchar al olvido. Esta manera de sentirme solo, esta indiferencia que empieza a preocuparme, los perfumes que ya van perdiéndose bajo la paliza de la lluvia de abril...No hay nada que hacer. Y por eso no voy a hacer nada.

No me reconozco, joder. Debería pensar tanto, hacer tanto, labrar tanto, aguantar tanto.... pero puede que aquello que quiere darme el aliento no sea compatible con todo esto, que esté deseando que deje de dejarme arrastrar de una vez y le mire a los ojos, que me harte de mirar al futuro con pánico y vuelva al pasado cargado de rosas y sonetos....

Te echo de menos, pero me echo de menos todavía más a mí mismo....