Me sumergí en cerveza y te volví a ver en la penumbra; sola, desolada, envuelta en papel de regalo para mí, pero tras las mismas trampas de siempre, poco te queda ya que ofrecer a este mendigo del amor que cada poco sueña que sueñas que te quiere. Te sigo viendo tan primitiva y vulgar como siempre en esta radiografía en la que te veo tiritar, estás expectante de ver mi actuación, porque ni tú ni yo sabemos cómo llegué a la orilla de tus labios, pero aquí estoy.
¿Te llamo Dolores o prefieres que te llame Lola? En ocasiones me colocas primero y otras al final de la cola. Desesperante fémina inquieta, no dejas de observarme en las distancias cortas y cuando estamos lejos te olvidas de mi existencia. Eclipsas mi atención con tus dominios a la vez que me sorprendes con tus carencias, jugando siempre con las leyes más recónditas habidas y por haber, rompiendo todas las reglas dejándome sin nada que hacer.
Crees que puedes encender mi hoguera y después desatar la tormenta en mi ánimo, hacerte un escudo con mi esperanza y luego tratar de que tus besos de piedra no me desvelen. Crees que mi camino es tu camino, que nuestras manos rozan y que nuestras penas componen algún minueto hueco. No te odio, pero tampoco te espero.
Crees que puedes acechar desde las sombras mientras le brindo al cielo mi última copa, convencida de que tarde o temprano volveré por ti. No importa las veces que me marche o te escupa a la cara, ni las lágrimas que puedas secar en mi honor. Al final del día todo queda marcado por la estela que ella dejó atravesando mi buhardilla.
En la cuneta me encuentro, respirando hondo, el motor se calienta y la máquina se rompe cuando se fuerza. Déjame arrancar de una vez, que conduzca a mi manera, no necesito que nadie me pinche las ruedas. Al igual que los caminos, te endureces y te agrietas, unas veces con baches, otras llena de mierda.
No te gusta verme dormir, pues no tiene diversión para ti, quieres verme en el día a día peleando y sangrando desidia.
Estúpidas costumbres a las que me tienes atado, asumidas están, pero no las comparto.
No todo es grima, no todo es rabia, como a todos me diste oportunidades, me diste regalos, pero... ¿de qué me sirve todo eso si me entierras a palos?
Tenlo muy presente: No me importas tú. Ya no. He aprendido a no sucumbir ante tus puercas y hediondas insinuaciones, a no creerme ni una sola metáfora de tus cartas a medianoche. Te nutres de mí, te consideras mi guía, pero jamás te has molestado en descubrir qué se esconde realmente tras esta cortina de humo. Y no sé perdonarte.
A veces, cuando pienso en ti me siento tan ridículo como aquella declaración de amor con faltas de ortografía en aquella vieja pared que se dibuja en esta agotadora película. Otras, sin embargo, esbozo la mejor de mis sonrisas porque sé que sabes que ya no quedan lágrimas para ti en este mirador desde el que vislumbro el pasado mientras tus latidos revientan mi silencio.
El futuro es una verdadera incógnita y tú una intrépida aventurera, pocas veces deseas que te siga, pero menos son las que lo consigues. Sigo aquí, algo perdido pero bolígrafo en mano, y rodeado de lo que quiero, no puedo quejarme. Tienes razón.
( By Dani, Vyk and Rubén )
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