No necesito gran cosa para percatarme de que todo ha vuelto a cambiar, una vez más. Las lluvias torrenciales que ya se descuelgan por la zona no son mas que un vivo reflejo de mi recuerdo, alterado y agresivo, recorriendo sin demora cada suburbio interior por donde todavía hoy sigue mendigando tu sombra...
Porque eras tú, ¿verdad? No te voy a negar que me ha sorprendido reconocerte bajo esa lluvia y tras esa capucha. No esperaba que irrumpieras en la magia que me estaba brindando la calle mojada, en el sensual desliz que estaba teniendo con la locura. Y ríes al cielo iluminado, pero por dentro te desalmas lentamente. No recuerdas mi gesto, pero escribo con pluma de perdedor en cada retal de tu melancolía. Te ríes de mí, pero yo también me río del tipo del que crees reírte.
Es posible que fuera cierto. Es posible que haya cometido el error más estúpido que nunca llegué a imaginar. Pero ahora sé que de las cenizas se puede renacer sin miedo a ser reducido de nuevo, sin miedo a tener que cavar tu propia fosa. Amando al pasado, ignorando el presente, temiendo al futuro como la tripulación teme a la tormenta que me aclara el camino en estos precisos momentos. Creyendo en unos principios que parecían haber sido engullidos por el caos, por la música que suena cuando me duermo tan lejos de aquellos días. Firmando cavilaciones que cobran forma de la misma manera en la que se desvanecen en el tiempo, dejando como única estela esta sensación de invencibilidad que amenaza con abatirme de nuevo...
Autovía hacia algún lugar. Qué desolado panorama, ¿no? Todo parece un baile de penumbra, un remoto pasadizo hacia dulces y esperanzadoras obsesiones. Relampaguea allá donde me alcanza la vista, y el cauce del río ya comienza a llenarse. A los lados, las urbes de luto, apagadas como cigarrillos consumados, tratando de hacerme sentir perdido y hundido sin ti. Pero ciertamente he ganado la partida, y así me lo confirma el sosiego helado de tu jodido llanto parpadeando en mi memoria. Hoy no voy a llenar de champagne tu brillante copa, ni tampoco voy a hacerla añicos contra tu soberbia. Me basto y me sobro para olvidarte.
En mi violento mundo de minas y desengaños aún cabe la ilusión. Aún cabe la idea del poder del destino, de la inmensa fuerza de la casualidad más abrumadora. Del rayo de luz angelical entre tantas tumbas de sal....pero con un agonizante reflejo, casi imaginario, tan débil e insignificante como mi vida sin ti...
Don't judge me so harsh little girl
you got a playboy mommy ...
+053.jpg)