lunes, 25 de mayo de 2009

Ahora o nunca

Medio dormitaba. Quise coger sus manos y calentarlas con las mías. Quise aceptar lo que desprecié. Y sé que lo perdí. Pero medio dormitando, lo quise. Lo deseé. Era mío.

No me preguntes por qué he decidido volver a casa por este camino. Podría haber dado la vuelta perfectamente, incluso haber bordeado la ciudad sin más. Tampoco me preguntes por qué suena este desolador y amargo piano en la radio, que se fusiona majestuosamente con imágenes que todavía no tengo claro si tuvieron lugar físico o son simples destellos de cristal que chocan contra la dimensión del fracaso. De todos modos, su vitalidad invita al trance, y este al despellejo de sentimientos lapidados, que se visten en su tono más rocoso, más emblemático, más tradicional.

No existió un adiós, para bien o para mal. Tampoco ningún abrazo ni guiño de ojo, ni tan siquiera una mirada húmeda que acompañara tu silueta hacia el olvido. Injusticias del destino, que se temió lo peor, o que sencillamente aquella tarde se emborrachó de prepotencia y crueldad. Pero la venganza está aún por llegar....

Las escenas han ido sucediéndose desde entonces en todos los sentidos, gente va y gente viene, sale el sol, salen las estrellas, y el calendario sigue envenenando los días lentamente. Pero sonrío al ver tu trono intacto, el lugar que realmente nunca abandonaste, por el que cada amanecer regresas descalza con las manos llenas de extrañas e inmaculadas flores para seguir decorando con maestría mi estampa.

Me lo dijo el viento y el temporal, la resina del aire que me escribe, los truenos con sus rabietas de niño consentido, la piedra de los muros, los crujidos de los vasos de plástico en el último baile, la hiedra ebria, las calles desiertas, las sendas y las ortigas, los viejos y derruidos corrales de paja con todas sus memorias plastificadas en lágrimas de escarcha. Sigues siendo el duro licor que bebo para calmar mis viejas heridas, la energía que me hace pensar y dudar, el sueño que vuelve a adormecerse un verano más....

El ánimo circula temerariamente bordeando acantilados que yo ni siquiera me atrevo a dibujar. Todo parece haber vuelto a su lugar habitual, igual de borroso, igual de esperanzador. Nadie a quién recurrir, sin ningún viento capaz de empujar, con todo el encanto de un tiempo congelado y carcomido por despiadados parásitos morales.

Las calles cobran vida, embriagas por la luz y el verdor de los árboles. Los comercios dejan sus persianas entreabiertas y las familias juegan en el interminable paseo. He querido frenar a la vida misma con la única ayuda de mis brazos, pero ahora me doy cuenta de que no ha hecho falta. Ahora que te busco entre los pasos de la gente, entre los rayos moribundos que esquivan la tormenta. Decae suavemente el tempo al imaginarte levitando sobre los retales de mis horas perdidas.

Yo no puedo nadar en contra de la marea. Yo no puedo nadar eternamente. Y me aterra que tu rostro revolotee aún junto a los murciélagos en cada viejo farol que se sienta sólo y desgraciado.............

A fin de cuentas, nunca me encontré, pero me perdí contigo y vi la luz.

sábado, 23 de mayo de 2009

Te debo una canción

Me ha despertado una imagen tuya en mitad de la mañana. Sonreías, pero no sé muy bien el por qué has aparecido, ni lo que pretendías. Ataviada con tu gesto casi hipnótico, me envuelves otra vez en palabras concéntricas, en miradas zurcidas en seda. Sabía que no había olvidado esa manera de congelarme desde las entrañas, pero nunca pensé que fueras tú la que evitara la aparatosa caída de mi castillo de naipes.

Me quedo perplejo, observándote, cerca de los farolillos de luz verdosa y celestial que anuncian la entrada a tu mundo. Ahora mismo no entiendo de protocolos ni de normas de censura moral. Has visitado mis ruinas armada únicamente con el puñal de tu mirada y con esas acuarelas que manan de tu risa, haciéndome comprender a la perfección todas mis metáforas inacabadas. Y ahora necesito asomarme a ti... pero sin que te des cuenta.

Y es que ahora mismo estoy entre tu espada y mi pared, con la salida tan cerca pero tan lejana a la vez que prefiero cerrar los ojos y perderme entre tus encantos. No me importa que la vida gire y gire descargando su ira sobre mí, ni que todos mis más preciosos momentos se ahoguen entre polvo y telarañas al fondo del desván si, en días como este, eres mi identidad oculta, mi ánimo y mi decadencia. Si acabas poniendo como tú solo sabes un rostro y un delicado cuerpo de mujer a la palabra belleza.

Vuelve de tu mano ese aroma de mayo tan característico, tan embriagador. Caen de tus ramas todos esos escalofríos con los que crecí, bañados en la genuina ilusión de volver a despeinarte el flequillo algún día. Tan solo por esto ya debería estarte agradecido eternamente, por poner flores blancas a esa atosigante máquina repetitiva en la que me estaba volviendo, por visitarme esta mañana, tímida y sonrojada, pero decidida.

De nada me sirve ahora trazar líneas a mi manera en tu conciencia, ni arropar tus sentimientos más parpadeantes. Sé que podría leerte la mente con solo imaginarte, seguir tu estela incandescente en la noche o estrechar tu pasado fuertemente entre mis brazos para hacerlo mío. Sé que podría quererte más que a las canciones que me recuerdan quién soy. Sé que juntos podríamos al fin abatir al tiempo.

Y también sé que debería empezar a querer olvidarte....

Uno más en el club III

Debajo de la enferma piel del amor yace la vergüenza que nos tiñe a todos...
Incomprensiblemente, caigo dormido...


Hay pasillos largos y escombrosos, de paredes secas y desgastadas, abriéndose frente a mí en rectos pero costosos trayectos. A través de las pocas puertas que veo abiertas, puedo captar el frío incómodo del lugar, el nervioso ajetreo, la niebla que impide divisar algo más allá del vaho.
No te empeñes en cambiarme, es inútil. ¿Qué pretendes enseñarme? Todo está inventado y sin embargo nadie es capaz de querer. Me pudriré en mi exilio al igual que tú, al igual que todos.


Interferencias en la Tv. La boca me sabe a chorros de sangre fresca y una voz repetitiva pretende aguar la madrugada. La densa humareda bordea mis dedos en busca de respuestas para preguntas a medio formular, y se ha perdido el orden de los tiempos que corren, abrumadores, casi corruptos, sentimentalmente hablando.
No conseguiréis humillar a mis credenciales, trozos de mierda. Me duele veros cruzaros en mi puto camino con vuestras estúpidas maneras de vestir y de mirar. Siempre seréis clones de la misma escoria, una basura tan indeseable que hasta me da asco aplastar.Debería mataros a todos hoy mismo, haceros pedacitos sin ningún tipo de miramiento.


Y ahora tú, desnuda y bañada en fino y delicioso sudor, contorneándote y entrecerrando los ojos, gimiendo como sólo tú y los ángeles podéis hacer. Quiero oírte hablar, quiero besar esas parrafadas sin sentido alguno que brotan de tu inconsciencia. Déjame hacer destrozos sobre ese velo virginal que te cubre el rostro, oblígame a tragar cada una de las lágrimas que gotean en tu pasado. No, no puedes dejarme sólo ahora...

Podría estar horas así, quieto, sumergido entre las líneas de tu última epístola. Con el desamor por bandolera y un buen puñado de aromas pisoteados por el arranque del año. No es para tanto, y seguramente ahora estés tan lejos que ni siquiera los gritos al unísono de mi indiferencia llegarán a tu remordimiento.
Y así, lento y pausado, acompaño a la noche a apaciguarse, orgulloso de saber que no volveré a verte jamás.


Apenas sé con certeza de qué se me acusa, pero debo de haber causado mucho dolor. Las miradas abatidas por todas partes me lo corroboran. Hay dedos desafiantes señalándome, muecas de disconformidad por mis ruegos, lloros desconsolados allá donde miro.
Debéis estar locos. Y lo peor de todo es que nadie es capaz de resolver mis dudas. No temo al veredicto. Hace tiempo que perdí...


Despierto en mitad de la negra noche. Parece que hoy no amanece nunca.
No debería haberme llevado un souvenir de tu corazón para que me duerma por las noches. Pero ya es tarde.
Es triste darse cuenta de que, realmente, mis únicos errores han sido las ganas que puse para evitarlos.

Uno más en el club II

Bendita pasividad, bendita monotonía.

Me arranca la piel a trizas el ver cómo te muestras impasible ante mi sonrisa. No puedo llegar a entenderlo del todo, pues sé que me he colado en tus sueños sin piedad alguna, caminando sigiloso por cada recóndito rincón de tu levitar. He atravesado los valles de dudas de los que empiezo ya a dudar y he esquivado las estatuas de ceniza negra de las que tanto me has hablado mientras te hacías la dormida.

Pero se me va toda la fuerza por la boca cuando digo que aún te espero. Nunca han sonado tan poco convincentes unas palabras saliendo de mí, y menos aún si van ligadas a tu destello fugaz pero cruel. Al parecer no ha cambiado nada en todo este tiempo por aquí dentro, mi interior sigue yaciendo yermo ante las muestras de dolor y amor descafeinado, ante el goteo incesante de interrogantes.

Todos los caminos se han unido en un vértice de esperanza que abre nuevas panorámicas. Quizás una nueva forma de entender mi andadura hasta el día de hoy, sin prisas indebidas, sin miedos irracionales brotando al lado de la hiedra, sin promesas de mujer. Sólo las estrellas señalando la senda a seguir, arrastrando por la grava mi cordura y mis principios.

Alguien dijo un día lo bien que se sentía al no sentir, con todo el esplendor de la contradicción. Yo también pertenezco al club, yo también me torno por momentos una especie de máquina incansable, ajena al mundo, a su belleza y a su escoria. Pero siempre hay algo que no descansa como es debido. Algo que se niega a entrar en trances forzados o que se ríe de las milagrosas terapias de algún psicoanalista argentino.¿Y me siento bien cuando no siento nada? Nunca lo sabré.

Y es que ha llegado la hora de partir. Y no me conformaré con menos. No puedo hacerlo. Volaré por la carretera gris y torrada por el sol al acecho de nuevas armonías, de desvíos con los cuales perder de vista este nuevo antiguo camino. Echaré el cerrojo a tu cariño y las persianas a tus ojos. No hace falta que me recuerdes como fui, ni que escribí para ti mientras tratabas de evaporarte de mis manos…

Montañas y cielos azules a mi alrededor. Estoy radiante, con el viento golpeándome los brazos desnudos y el reloj avanzando sin miedo, aunque sea solo por unos instantes. Tan solo esta canción a capela que atraviesa mis sienes trazando figuras al azar en mi más retorcida memoria. Puedo ser un desgraciado y no creerlo, puedo ser perfectamente feliz y no darme ni cuenta. Quizás ahora no debería estar pensando...

Fue una estupidez por mi parte imaginar que al final del camino podrías estar tú...
Siempre olvidamos que lo que pudo ser y no fue es también lo que nunca será.

Uno más en el club

Amanece extraño hoy.

Hay flores muertas y estelas de perdedor sobre la cama deshecha. Son quizás lo que queda de ti, o de ti, y quizás de ti también. Un líquido rosa chapoteando en mis horas de desvelo, una llamarada de sonrisa fatal perdiendo el equilibrio entre ideas. La tormenta ha descargado con fuerza sobre la plaza y ha levantado el polvo de la nostalgia. O seguramente la nostalgia de la nostalgia, porque ya no sé dónde han quedado todas aquellas condenas y cadenas, toda esa antigua y conocida predisposición a tocar fondo, a agonizar como los posos del café.

La luz eléctrica que se cuela entre la densa penumbra no me distorsiona el pensamiento, y las ganas de verte son sólo el sonido de las gotas resbalando por la ventana. En mi fantasía, puedo uniros y separaros a mi antojo y empapar vuestros flequillos con la lluvia. Hay demasiados cosas inexplicables a mi alrededor como para detenerme a analizar el por qué ya no existes, ni siquiera en esos pedazos de papel amarillento.

Mi tristeza linda con mi éxtasis, mi ego desemboca en mis ruínas y el recuerdo desnuda al olvido. Es todo tan simple que soy yo el que se complica, una vez más, extrayendo el veneno de los días pasados y sirviéndolo en bandeja, agridulce. Pero lo hago riendo abiertamente, casi con maldad, con ese aire despreocupado con el que anoche te protegí de la gélida brisa marina y de la oscuridad más acogedora...

Me pongo la primera camiseta arrugada que encuentro al paso y salgo de casa con la mirada fija en la humedad que cubre los edificios. Suena una triste melodía en mi mente que me hace apretar los dientes con disimulo, pero no detengo el paso. Por un momento, creo volver a estar desenterrando piedras en el patio del colegio, consumiendo sueños, proyectando y rebobinando ilusiones....

De nuevo, hago como si te escucho, pero no es así. Un paso más y seré libre al fin.

Sólo tú sabrás leerlo

Conozco tus gestos. A menudo me asustan, pero esta tarde están a punto de desgarrarme sin remedio.

Y es que no puedo soportar ese aire de miedo y de vergüenza con el que bajas la cabeza, ni la fuerza orgullosa que emana de ti para impedirte llorar desconsoladamente. Me produce inquietud ver tus dedos dominados por un incontrolable temblor, tu media sonrisa postiza, tu flequillo cayendo resignado sobre tu frente helada. Lucho a vida o muerte por no imaginarme qué sientes. No podría sobrellevarlo.

Me llegan como fogonazos de guerra todas tus disculpas, todo tu arrepentimiento, tus ganas de perderte en mi pecho. En tu casi inexistente mirada puedo comprobar que te dolió más que a mi recuerdo el no haberme visto sortear tus zapatillas en la oscuridad , el haber puesto a secar un puñado de abrazos junto a tu mustia inseguridad, a tu indescifrable manera de deshojar mi esperanza....

Me duele verte ahí, apoyada sobre tus manos en este moderno vagón, pero reconozco que hay algo en todo esto que te hace irresistible. La duda de no saber si abrirte los brazos de par en par o ,por el contrario, borrar tu risa nerviosa de mi memoria mantiene viva mi atención sobre ti. Pero me mantengo indiferente, frío, egoísta. Es mi turno, y no debería sorprenderte. Siempre has sabido crear escuela con suma maestría.

Así que no tengo otra opción que seguir mirándote y analizando tus movimientos, creando con cuidado la banda sonora de tu adiós. Tú te pierdes y yo me he cansado de este camino. Tú me miras fijamente, yo lo escribo. Tú te escondes con intención, yo no te busco por no encontrarte. Tú no sientes nada, yo no te creo....

Lo cierto es que no te conozco. Bajas del metro en la parada con uno de los nombres más estúpidos de la ciudad y te pierdes entre bloques de ladrillo y hormigón, entre sueños de asfalto y aceros. Continúo mi trayecto hacia la playa, pero ya nada es igual. Podrías no ser nadie, pero también ser todas. El silencio que se ha quedado implantado en mi mente desde que con un suspiro al aire has desaparecido me indica que no voy a dejar de seguirte....

Ojalá supiera contarte nuestra historia como lo harían esas películas que tanto te gustaban, pero es que hoy te he comprendido al fin, hoy he llegado a la cúspide de tu aparente inocencia. Y hoy ya no quiero irrumpir en tu habitación vacía, ya no me apetece ser alguien en tu trágico guión....

No me mires así mientras trato de intimar con la soledad. Después de todo, este final es tan bonito como absurdo.

Perro de guerra

No puedo dejar de mirar las botas del compañero que avanza solo a unos metros por delante de mi vista, hundiéndose impotentes en el barro traidor y ensuciadas por ese sentimiento tan extraño, mezcla de salvajismo, odio, sumisión y poder de superación que muestran varios de los hombres que suben la montaña. Esta vez, es solo un simulacro estúpido hasta la saciedad, pero estoy seguro que más de uno de éstos pobres diablos desearía estar ahora mismo riendo la tortura de un preso, de un enemigo. Un sentimiento conjunto se eleva de la manada hacia la cada vez más intensa lluvia, queriendo estar a punto de darse de bruces con la misma muerte.

Mientras continúo zarpando el pedregoso camino que lleva hacia quién sabe, me pregunto una y otra vez qué clase de motivación puede haber en toda ésta pesadilla.¿Cuál es la fuerza por la cual el ser humano disfruta con la muerte y la tortura de otro?¿Cómo es la asesina mente que se aleja de su família para estar en primera línea de fuego? No, nadie puede darse por satisfecho afirmando rotundamente que es su trabajo, mientras da otro eterno trago a su copa de whisky.

La misma imágen del niño sobre el césped brillante y soñando se repite una y otra vez....pero esta vez no hay balones, ni flores, ni tímidas niñas de vestido rosa ondeando al viento primaveral, sino fusiles, uniformes, toques de corneta y una represión incomprensible.... ojos claros que a día de hoy no tienen profundidad ni horizonte, hartos de sangre, de violaciones, de pueblos ardiendo....y una bandera orgullosa de toda esta vergüenza ondeando al son de miserables e indiscriminados intereses.

Una vez más la sinrazón ha tumbado a la cordura. Ni la niebla ni el frío me impiden verlo con total nitidez. Está ahí, pasando de mente en mente, de mirada en mirada... casi puede olerse la pólvora incluso sin estar....¿Valentía?¿Disciplina?¿Héroes?......
Una punzada en el brazo que sujeta el fusil me devuelve a la marcha. Y es entonces cuando me doy cuenta de que he perdido al resto de compañeros, y que vago solo, perdido, cansado, sin fuerzas y harto por unos parajes que ,aunque no conozco, me son indiferentes. La decepción no me permite tener miedo, pero sí odiarme con todas mis fuerzas, una vez y otra vez....


Me abro paso entre la niebla, que parece una inmensa sábana que me envuelve por más metros que avance, mientras las gotas chorrean por mi cara destiñendo éstas pinturas que no recuerdo para qué me han hecho ponérmelas...Quiero dejarme caer en cualquier húmeda roca de las que puedo distinguir desde aquí y perderme entre mis sueños, ser otra vez ese niño que jamás hubiese imaginado tanta hipocresía junta...quiero que me trague el temporal, aparecer de nuevo en casa junto a la hoguera escribiendo alguna carta, sonriendo a la hiedra, amontonando colillas y metáforas.....

Pero mi paso no se detiene. Y en mis oídos retruenan canciones que se mezclan con el sonido de la lluvia en el fango....soy como uno de esos imbéciles a los que siempre he criticado. Una máquina más. Estoy programado para llegar a esa maldita tienda de campaña y dejar que muera este martes. No importa lo que piense, ni lo que sienta. Ya se sabe, la perfecta máquina..... y no puede fallar. ¿Seguro?

Una extraña mueca quiere hacer de sonrisa cuando distingo a lo lejos el campamento, debajo de la montaña, como un extraño juego de estrategia. Con la mirada perdida, vuelvo a sentirme como ese lobo, herido pero al fin y al cabo libre, que en su día sembraba de besos al aire una estampa decorada por almendros en flor. Decidido pero sin rumbo, empiezo a descender la ladera, lento, cauteloso, casi como el riachuelo que se ha abierto entre la tierra y que cae, triste y gris, hacia su final.

Paso como un alma en pena por delante del resto de soldados. Unos se calientan junto a los escandalosos y desagradables tubos calefactores, otros se desnudan y escurren sus ropas empapadas, otros comen y beben..... pero yo no quiero nada de ellos. No quiero nada de nadie. Me encamino sin remedio hacia mi tienda, chorreando bajo la cada vez mas inspirada tormenta. Tropiezo, caigo, me levanto....me hundo....me vuelvo a hundir....el sonido de la cremallera medio atascada irrumpe entre los truenos. Estoy dentro, pero aún tengo la bruma haciendo sombra en mi mente.
El ininterrumpido taladro de las gotas sobre la lona de tela que me cubre me envuelve de forma casi mágica, y me hace darme cuenta de que me noto enfermo. El dolor sobre el pecho parece aumentar y un nuevo arranque de tos me irrita la garganta.

Todo esto es una mentira. Una mentira atroz y despiadada. Hundí mi cabeza en la gélida y empapada chaqueta que usaba como almohada y rompí a llorar. Alguien sepultó en ese instante todas mis ilusiones, formadas y atemorizadas en filas militares y entonando himnos que jamás creyeron......

La noche es opaca, densa, fría, húmeda. De golpe los generadores de energía se apagan y las luces de los focos que alumbran el campamento desaparecen. Solo el lejano silbido del viento, algún aullido en la lejanía.... Golpeo una piedra con la bota y me pierdo en la oscuridad, sintiendo la burla del destino, de las sombras de los arbustos meciéndose aquí y allá....
De nuevo la cremallera. No tengo luz, no tengo ganas de tener luz tampoco. Me despojo de los cargadores y los cinturones, y echo mano del poco material de abrigo que me queda disponible. El gorro de lana es una balsa, al igual que el saco de dormir ....pero tendré que conformarme. Hay alcohol, droga y comida fuera. Puedo escuchar las risas de unos, los ronquidos de otros, a los grillos.....el latir de mi corazón que bombea contra las piedras que me clavo me indica que soy uno más, sin distinción.

Estoy absorbido. Soy un asesino más.¿ Y quién me lo iba a decir? Precisamente yo, a quien muchos aún recuerdan trepando a los tejados de la aldea bajo el calor de agosto. Pero ahora soy un perro de guerra más en esta secta que cada vez me parece más vulgar. El frío del metal del fusil que duerme a escasos centímetros de mi tembloroso cuerpo poco tiene que ver con tus manos heladas en invierno......

Pues claro que lo recuerdo

Creí volver a estar años atrás, en el mismo lugar y la misma hora donde te tuve tan cerca. No me lo esperaba ni por asomo, pero fue como un fogonazo que me descolocó la mirada sin darme tiempo para analizarlo. De un plumazo, en tus ojos entrecerrados podía ver el frío incrustado en los cristales del coche, la humedad calmada haciendo siniestras las farolas y la oscuridad cayendo con todo su peso sobre mi conciencia.

Me quedé paralizado, perplejo ante tanta belleza junta, ante un torbellino de recuerdos y sensaciones que volvió a hacerme dudar sobre lo que quería realmente. Todas tus incógnitas e interrogantes fluían una a una por el manantial de tus labios, tantas y tantas preguntas cosidas y palabras camufladas que se contorneaban en mi memoria, incapaces de hilar algo coherente. De una forma nebulosa y apática, el miedo irracional a no tenerte nunca más regresó a mi como lo había hecho durante aquellos meses de invierno.....

El tiempo había planeado raso sobre nosotros y yo, con todo aquello casi seco, me había hecho a la idea de que también había fumigado sin piedad nuestra historia sin sentido. Pero vi que no era así. Querías decírmelo, pero no sabías cómo. Y yo también necesitaba susurrártelo, de alguna manera u otra. Estoy seguro que fue entonces cuando un sentimiento mutuo se elevó desde nuestra posición y se dejó iluminar por la mortecina luz de la avenida. Fue entonces cuando se reunieron de nuevo todos los artistas para dedicarnos sus canciones y el destino nos abría un camino lleno de hierbajos muertos donde un día dormimos amparados por un amanecer que dolía como un golpe de puñal.

Y quise grabar en mi temblorosa retina cada uno de tus suspiros, el delicado movimiento de tus manos perdiéndose entre la música. Incluso en ese estado de semi- inconsciencia capté que estaba escribiendo unas páginas que debería considerar muy atentamente. Pero simplemente no fui capaz. Había lágrimas que corrían hacia dentro, rumbo a un fuego helado que crepitaba en mi pecho. El aroma de tu cuello, tan familiar como novedoso, se calaba entre el cuero de mi chaqueta y me convencía, una vez más, de que ahí seguía, intacta y frágil como siempre, mi perdición más ansiada.

Rock ochentero de vuelta al barrio. Podría haber pasado horas y horas sin moverme, con este triste brazo en el volante y el otro tímidamente agarrado al asiento, solamente viendo pasar los edificios y contemplando como las gotas se acumulan en el cristal. Me estás hablando al oído. Me dices con voz forzada que no te importo ni la más mínima de las mierdas, que todos esos detalles estúpidos no significan nada para ti, y que, de hecho, te ha bastado subir los primeros dos escalones de tu portal para olvidarlo y deshacerte de mi abrazo sin contemplaciones....

Asiento en silencio. No te creo. Por más que le doy vueltas, no logro entenderlo. Soy incapaz de mirar aunque sea de reojo a tu interior más superficial, siempre tan impotente al no poder escucharte....
Pero mi mano no roza tu rodilla, sino ese trozo de tela desgastada y gris que cubre el tapizado del vehículo. Hace rato que te dejé. Enciendo el último cigarrillo de la noche y recuerdo esa última sonrisa opaca tras los ventanales de tu finca.....
Tengo la amarga sensación de haber visto morir agonizante a una época de un tiro a quemarropa.
¿Realmente he creído alguna vez en esto?


Me echaría a la basura ahora mismo. Pero estoy tan cansado.....

Hoy (El estado)

Hoy es un día de esos que jamás echaré de menos, ciertamente. Y es que no me acostumbro a no sentir, a éste estado de insensibilidad y pasividad que se apodera de mis actos e ideas, construyendo muros de cemento y silencio tapiando así mi recuerdo y toda su onda expansiva.

Hoy creo que nada de lo que se me ofrece es digno de atención, y acumulo imágenes y palabras que una a una llegan a mi sin apenas pararme a descifrarlas. Simplemente, se evaporan junto al humo del tabaco con el que dibujo mi desidia en la pared. Podría pensar en qué hacer a partir de ahora para hacer mi vida especial, pero estoy demasiado débil para pensar. No tengo la capacidad que quisiera para obrar en mi estado de ánimo y estoy sólo rodeado de detalles que no me importan lo más mínimo. Parecen meras caricaturas baratas de lo que un día fueron, sarcásticas, pintadas en dos tristes tonos y a punto de recibir una despiadada sepultura.

Bajo una mirada helada se secan como pellejos los sentimientos más infranqueables, incluso esos que habían firmado un pacto con el tiempo y ocupaban tronos privilegiados en mis sueños. Saliendo de un coma y entrando en otro todavía más profundo, vistiéndome de gala para sumergirme en otro pozo sin fondo y harto de contemplar al vicio amanecer a mi lado, fuerzo los pensamientos y los atraigo hacia mi, en un ritual que acaba haciéndome besar el suelo, una vez más. Y es mi cabeza la que rueda al final, es mi ilusión la que se pierde entre las fauces del desistimiento para poco después hincarme el puñal en el pecho con fuerza.

Trato de convencerme de que aún quedan aventuras para mi. De que no todas las salidas que veo en esta sucia autopista me llevan al mismo lugar. Pero es imposible en éste estado. Quisiera llorar, reír, echar de menos, creer en algo o en todo, pero sólo consigo una mueca extraña que me hace despertar de un nuevo trance. Las mismas ganas que tengo de dormir y no despertar en años las tengo en la misma proporción de escapar y embarcarme en una nueva historia, hacer añicos el protocolo y darle la vuelta a la tortilla. Y es lo que desea este estado de ánimo, este coágulo de emociones marchitas: Querer volver a soñar.

Comunicando....

Podría escuchar una y otra vez ésta banda sonora, de arriba abajo y de abajo a arriba, y no conseguiría atraer a mi mente el más mínimo interés por todo lo que aparentemente nos rodea. Infiltrado en una sociedad opaca, polvorienta, borrascosa, delego en las amarillentas hojas de mi desesperación plumazos de rabia y cansancio, de abatimiento y resignación. La noche tiene la inquietante silueta de la sonrisa de un payaso. Repleta de enfermos muslos abiertos de par en par a la conveniencia, de montones de fardos de billetes masticados por la ignorancia, el interés y por todo lo que ya está escrito.


Por lo visto no hay nadie que pueda echarnos un cable, que nos abra puertas y nos enseñe qué hay más allá de las callejuelas sucias a las que nuestra vista tiene alcance. Nadie nos hace creer en el diálogo, en el amor, en el bienestar interior, en las mañanas de verano. Caminaremos solos el resto de nuestros días, tratando de comprender con la mayor precisión toda la bazofia que nos echan de comer hora tras hora en televisores y radios, creyendo en la ruborizada sonrisa de la ramera de turno que se interesa en limpiar sus mocos con nuestros corazones, haciendo propios problemas ajenos que, seguramente, no existieron jamás. El futuro es el despiadado ataque de una manada de lobos en plena nevada.

Gente opinando aquí y allá, posturas absurdas en un mundo no menos absurdo, que nadie adopta por convicción sino por aburrimiento. Hay quien se cree que perteneciendo a cierto movimiento radical es alguien. Hay quien piensa que sólo y desamparado encontrará el orgasmo interior. Hay quien lo deja en manos de la cocaína. Todos unidos por un mismo lazo, por un mismo fin: creer que son alguien especial.

Y es por eso por lo que en una noche cómo la que nos concierne no hay caminos políticamente correctos para recorrer. La sociedad cae aplastada bajo la maza de la vulgaridad y la monotonía machacante. Nosotros buscamos algo nuevo, algo que nos aleje un poco más de nuestras vidas por defecto, de nuestras penosas recaídas. Algo nuevo que reinvente ilusiones, que componga nuevas canciones y cree vida, al lado paralelo de todo lo que hasta ahora conocemos. Que nos haga prender nuestros deseos más recónditos, que llene cada silencio con explosiones de aire puro.

Pero todo eso aquí no está. Nadie está preparado para ello. No está en las calles, ni en los barrios nocturnos abarrotados. Tampoco está en las discotecas, ni entre los hielos del Ron, ni en el rimel alegre de las universitarias. No lo encuentras en los libros ni en Internet. Buscas y buscas, pero no hay manera. Al final es otra vez lo mismo de siempre. Desistimiento, tumbarte sobre la cama deshecha, apurar el cigarrillo y cargarte de una nueva oleada de violencia de la que el día a día nos está haciendo presos.La moneda ya está en el aire.

Bastardo!

El color de la tarde perdiendo fuerza, el ruido rutinario de la carretera y alguna triste canción acústica de fondo me sorprenden pensando en ti casi sin quererlo. No lo entiendo muy bien, pero tampoco me esfuerzo mucho en desmenuzar todo lo que voy sintiendo, melancólico y lleno a la vez. Lo único que se es que estás ahí, en todos y cada uno de los horizontes que voy allanando, sonriente e inquieta, hablándome detrás de tu café.

Quizás debería sentirme culpable y estúpido en una situación como esta, y , en cierta manera, así es. Pero no me armo de valor para dejarte dormida como te mereces en algún callejón rural de mi mente, para mantenerte alejada de éste enjambre de emociones en el que hoy nadas desnuda sin pararte a pensar por qué lo haces. Me gusta recordarte, me serena y además no lo puedo evitar. Voy agotando los kilómetros sumido en tu extraño hechizo, en ese poder especial que tienes al bajar la mirada, en el brillo de tu pelo cuando lo observo sin que te des la mínima cuenta de ello.

Hoy he soñado contigo, pero había censura. Tenía que conformarme también con observar tu interior y tu pasado desde el balcón de tu mirada, pero era feliz así. Al igual que lo soy en la vida consciente de tener la oportunidad de rozarte la mano o de dedicarte alguna de mis sonrisas nerviosas mientras el tiempo se va. Es así como debe ser, y todo lo demás sobra. No jugamos en la misma liga ,aunque tu magia me envuelva cuando menos lo espero, aunque crea volver a mi infancia cuando el viento me hace el favor de traerme un retal de tu aroma.

Y pienso en cuando te conocí. Estoy seguro de que si me hubiesen dicho entonces que ibas a ser la silueta sobre la que gira el invierno, habría reído hasta atragantarme. Porque se que no procede sentir así, por mucho que éstas melodías se empeñen en demostrarme lo contrario. Pero en mi confusión irreal no hay árboles pelados ni días de asfalto. Solo tú, perdida entre las hojas de una historia absurda y sin sentido, que en días como este me esfuerzo en escribir.

Ya hace un cuarto de hora que he llegado y el coche ya está casi tan frío como mis manos. Al fin pestañeo, y siento un gran alivio. El humo invade gran parte de mi vistas y la noche se torna cada vez más noche. Qué insensato imaginarme abrazado a tu espalda y anclado en tus piernas de por vida, que cruel haber deseado dormir hundido en tu cuello. Y tú ajena a todo esto, pensando el cielo sabe qué......
Por favor, no me lo tengas en cuenta.

El estanque

Estoy temblando, pero al mismo tiempo recibiendo duras oleadas de calor enfermizo procedentes de mi espalda. No lo entiendo. Es casi tan irreal como no tenerte danzando en mi mente ahora mismo....

No puedo concentrarme en nada, la mirada se me pierde entre nebulosas y violentas colisiones de ideas, tan forzadas, ambiguas y desgastadas que carecen de principio y de fin. Por momentos, me da la sensación de que todos estos desvíos ya me los conozco de sobras, y que lo único que espera al otro lado de la alambrada es un maldito desierto de huesos y cardos. Puedo verlo....

La inspiración es devorada por el temor a abandonar este mezquino estado de sopor, y los escasos instantes de claridad son sofocados de inmediato por el bloqueo del hielo.Pánico a adentrarme en las sombras del mañana, obsesión e impotencia por derribar el muro de lo que fue el ayer. No sé dónde me meto, agonizo de estar parado y me sangra el sentimiento si avanzo. Mi trinchera es la peor trampa.

Absurdo, desesperado, desconcertado. Cada hora que pasa es tan sólo un montón más de mierda acumulada, más trabajo para una mente ya de por sí desbordada. El estanque está lleno a rebosar y empiezo a desear el final, tan alentador como inevitable. Y es que no he aprendido nada. No he sabido sacar alimento de todos esos sueños incinerados, de toda esa gente perdida en el tiempo. Todo es una enorme pira de dudas y ruegos estúpidos.

Y alrededor una sociedad banal y opaca, todos diciendo nada, todos aportando nada. Querencias que ahora son sólo creencias, un desmadrado y triste desfile de hijos de puta disfrazados de profetas modernos, de sabios de última generación, de zorras indecisas. Se me echa encima la paciencia, y este dolor intenso de sienes que me hace cerrar los ojos con fuerza me recuerda que esos pasos que pretendo retomar están tan borrados ya como aquel suspiro luminoso de buena mañana....

Voy a ganarle la mano a la desidia con alevosía, pero eso no hará que me sienta mejor. Tampoco sé a ciencia cierta si lo merezco, realmente.

La velada de los mil besos profundos

Sentado física y psicológicamente no muy lejos de la puerta de entrada, absorbido por la suave pero pesada brisa de verano y por los sueños que nadan en este oscuro café que humea sobre el periódico, caigo en la cuenta de la reverencia que el destino me ha brindado. Me encuentro especialmente embriagado por esta cálida y cercana música soul que escupen los altavoces, por el sonido ya amado de la calle floreciendo a la tarde. Hay algo oculto que me da vida en todo esto, y no se muy bien de qué se trata. Pero los detalles... ¿Cómo puede haber tanta luminosidad en unos simples cristales, en esa máquina de tabaco, en la escarcha de esa ruidosa nevera?

Serena y tímida transición la que hoy me ocupa. Puedo veros a todos reunidos, bromeando y discutiendo, vaciando vasos y haciendo añicos el papel que cubre la mesa. He visto extasiado como caía la acogedora noche bajo estos conmovedores acordes, vislumbrando los tonos rojizos y pardos que el cielo va tomando por encima de la urbe, acompañando con un sumiso siseo imperceptible el vaivén de las ramas de unos árboles que ahora parecen distintos. Todo parece cobrar vida propia, todo parece querer unirse a este baile de emociones de lágrima fácil. Pero no encuentro palabras. Pese a todas las crueldades y excesos, los besos de la vida me llegan en oleadas, rompiendo con avidez contra mi calma.

Hace unas horas que nos hemos cruzado aquí mismo, escudados en el odioso protocolo y en la entrañable timidez. He podido leer mucho más en ti de lo que imaginas. Y he decidido no olvidarte. Sin quererlo, he dibujado tus facciones en una triste comanda cuadriculada y te he ofrecido mi historia, abierta de par en par, para que ocupes el lugar que quieras. Por un momento, deseo que vuelvas a cruzar la calle, informal, dócil, con ese aire de duda con el que me has clavado tu sonrisa, con la única intención de volver a sentirlo. Sonrío con resignación mientras noto el aire morder mi rostro. Posiblemente no te vuelva a ver más, pero aún así, me has hecho tanto bien…

Vuelo entre sentimientos abstractos hacia la mañana, rasa y traslúcida como mi ánimo, abriéndose paso de nuevo en mitad de la pena teñida. Podría estar delirando dentro de este túnel reflexivo y casi autodestructivo. Pero no, tan sólo busco esbozar con la mayor exactitud posible un equilibrio que se que no volverá. Al menos de esta manera. Hay algo que tira de mi pidiéndome que no siga, que rompa en mil pedazos toda ilusión creada y que vuelva a las mazmorras....pero mi copa está medio llena, mis ojos ya no callan verdades como puños y, además, el bullicio me recuerda que ahora toca trabajar. Es imposible dejar de cautivarse con todo cuando es tu nueva vida la que te ampara.....


Ataviado con mi sonrisa más clara y brillante, me dispongo a encender una a una todas las velas que adornan las mesas de los enamorados, fiel, abnegado, sintiendo como propio el fuego y el calor que creo. Y muy dentro de mí también afloran al fin las llamas que he ido apagando con soplidos gélidos durante todo este tiempo atrás....
Última vela. ¿La prenderé por aquellos besos desahuciados? ¿Por los cientos de escritos que se secan en el armario? ¿O quizás por una mirada extendiéndose, obscena, por el fino hielo de mi pecho?No. Ésta va por ti., que ríes en mi mente haciendo imposible esta tarde de verano y que con un breve gesto de asentimiento me das esa fuerza inconmensurable. Con el orgullo indescriptible de estar envuelto en tu constante recuerdo, con la certeza de que nuestra conversación aún no ha terminado, y con la rabia sosegada que emerge por no poder brindarte estas letras, acciono el mechero para verte centellear para siempre en el reflejo de la luz que ya alumbra la estancia.............

Y la lluvia no curará esto......

Eclipse emocional

Hay veces en las que te ves obligado a traicionar a tus más mezquinos presentimientos, a tus convicciones mejor labradas. Tarea extremadamente complicada, sobre todo cuando se trata de buscar algo bajo el alud de nieve sucia y falsa en el que te has visto sepultado. Bien, pues, terminemos con todo esto cuanto antes.

Es mucho tiempo arrastrando retales viejos, historias inacabadas e ilusiones improvisadas que tienen como misión acercarme un poco más a la locura. Ya no debo necesitarlas, por mucho que en ocasiones las eche de menos como el río a las hojas secas. Por mucho que revolotee sobre mí la sombría caricia del miedo, dispuesto a convencerme de que es lo único que queda vivo y por lo único que amanezco cuando duermen las estrellas. El recuerdo siempre será el recuerdo. Pero sólo eso.Y esta vez, su maldito sollozo decadente no conseguirá someterme a los azotes de la añoranza por mucho más de unos minutos.....

Y para lograrlo no me temblará el pulso cuando apague con un triste beso tus indirectas directas, tu risa casi infantil tras las ortigas, tu asquerosa pero ética manera de demostrarme lo poco que he escrito en tu vida. Tampoco me lo pensaré dos veces a la hora de hacer trizas estos montones de palabras descendentes con sonido relajado, ni de echar el pestillo a tus ojos vidriosos de cemento traidor. Todo reposará como realmente se merece junto a la alacena.

¡Cómo nos utiliza el destino a veces, usándonos como siervos peones de ajedrez, creando desconcertantes estrategias a su antojo y poniendo en jaque a la verdadera naturaleza de la vida! Dios y el mundo no creen en mí, y yo en ellos menos todavía. Pura pasta artificial preparada a conciencia por los sabios de la conveniencia. Desde luego, esa no es mi historia, y nunca lo será. A día de hoy no sobran ni las fuerzas ni los ánimos precisamente, pero no estoy dispuesto a seguir partiéndome la crisma una y otra vez contra el mismo clímax que, por otra parte, ya hace mucho que se confundió con la niebla.

Y ahora espero ansioso el momento en el que todo vuelva a renacer, o al menos cobre color, vida, movimiento. Y por supuesto belleza. Y en esta nueva hilera de versos confusos no está tu jodida promiscuidad, ni tu ego desvirgado, ni siquiera la silueta de tus pechos firmes bañados por aquel rayo de crepúsculo. No, tú tampoco, por más que llores pétalos venenosos en algún gris suburbio de mi olvido. Yo mismo esparciré esas cenizas con una gran canción y una sonrisa en mi cara.

Necesito esas bocanadas de aire con sabor a novedad. Esa debe ser la meta en cuanto dejen de sonar las campanas de un tiempo pasado en esta vulgar noche de fallas. Estoy seguro de que funcionará. Cambiaré las putas promesas esculpidas en forma de dardo tranquilizante por una nueva pluma y un camino por recorrer, radiante bajo su luminoso y exclusivo horizonte. No hay droga que consiga hacerte borrosa, ni bebida que te diseque para siempre. Pero tampoco me hacen falta. Ahora mismo, olvidarte será casi tan sencillo como volverte a ver en sueños.....

¿Cerrando círculos? Hay veces en las que me asusta lo cruel que puedo llegar a ser. Pero no queda otra alternativa. Hay algo que nos engaña y nos inculca que es mejor así. Tutearé al cansancio y a la desidia, partiré hacia nuevos rumbos importándome nada lo que me esté reservando el mañana, ebrio de sentimientos.....Estoy cada vez más cerca de creer que me encanta perder, aún con las mejores cartas.

Se acerca el momento

Se acerca el momento.Se puede percibir con solo guiñar un ojo a los rastrojos de hojas secas que peinan el asfalto.Se acerca el momento, y de su mano el miedo.Miedo a darme cuenta de que todavía sigues prendiendo mi pecho,devorando mis ideas sin piedad y decorando cada uno de mis horizontes.Cuándo la gran ciudad se viste de noche,tú recorres sus callejuelas con paso tímido,sonriendo debajo de cada farola,hablándome del otoño y del color de la lluvia.

El tiempo vuela una vez más como un ave rapaz en busca de su presa,al acecho siempre de cualquier movimiento que haga.Aquí hoy todo es distinto:apenas puedo deshilar mis recuerdos y,a menudo,se confunde y se empapa el pensamiento.En las frías mañanas sueño con regresar a aquellas tardes de antaño,en las que bien poco importaba el traidor minutero,en las que la fragancia se palpaba en un simple pero sincero manojo de cartas desnudas y plegarias de medianoche.Entonces,tu mirada secaba de un plumazo la tétrica y gris gota fría que eclipsaba nuestras vidas.El color verde de camuflaje,el disparo seco de un fusil y los toques de corneta me sacan del trance,y te pierdo una vez más,angelical,desvaneciéndote tras las nebulosas de alguno de esos cielos cristalinos donde solías dormir.

En algún momento algo parecido a la ilusión volvió a descarrilar cerca de mi siniestro,una visión fugaz de una dimensión en la que estuve.Una nueva era ha comenzado,y de mis cenizas ríos de fuerza han manado.Aunque ya no hunda mi rostro en tu pijama helado,aunque las vistas de un viejo cuartel sean lo único que alcance desde aquí.
Pronto regresará el momento,y el sol suave a acunar las calles.El reflejo del mar en mis ojos y los dibujos que forman las gaviotas en el azul radiante me recordaran que ya no hay más lágrimas con sentido ni versos con tinta,que la luna no amparará ningún lamento y que podemos estar todos orgullosos de que mañana volverá a amanecer.Seguiré la estela de la esperanza aunque me lleve por valles sin aire para respirar,avivando el fuego del presentimiento floreado,atracando tus sueños y creciendo por dentro.

Besaré al momento en la frente cuando despierte,porque no debo saber olvidar.De todas formas,celebremos que una ilusión puede ser eterna.Y una historia también.

Have a cigar!

No podemos seguir contemplando la hoguera crepitar y las gotas de lluvia repicar en la repisa del recuerdo. No podemos seguir creyéndonos que serán las avenidas y los bulevares los que nos siembren el camino con migas de pan. Echemos al fuego el sentimiento y la pureza,la belleza y la poesía,la razón y el arrebato. Aquí suenan demasiadas máquinas grisáceas y sucias.Fin de trayecto.

Más palabras.....

Desde mi prisma actual apenas diviso nada por lo que pujar.Lo interesante ha mutado de golpe a trivial y las estrellas explotan,centelleantes,en un cielo apagado y opaco.Suenan los himnos de la melancolía y la añoranza,los acordes del desamor,los gritos del silencio.Lentamente el coro entona los cantos que se expanden por mi mente,a sabiendas de todos los errores,a sabiendas de la escasa pureza actual.

Ya no fuerzo a las ideas.Una a una van infectándose y secándose,conscientes de su insignificante papel.Soledad sosegada pero desesperada,con sus mortecinos rayos de sol que recuerdan lo que un día alumbraron.Con sus paredes en ruinas y sus despojos perdidos,sus celdas grises y sus montones de arena.

Se murió un alma gris.Pero dentro de su muerte continúa pensando,continúa llorando.El desengaño ha calado hondo en cada rincón de la taberna,y el sonido de un lápiz fusionándose con el papel evoca las imágenes que quedaron encerradas para siempre en afiladas baldosas de hielo y cristal.Es la locura quien negocia fogosamente con la entereza,sembrando abanicos de billetes sobre la cama donde se abre de piernas la tristeza.

El horizonte afirma que la ciudad empieza a tener colores propios,pero debo de estar perdiéndome algo.Astillas puntiagudas forman coronas enteras que desgarran mi corazón bajo una noche cualquiera del comienzo de un verano cualquiera.La belleza trata de autodefinirse,pero está muda.Y yo ciego.

Apenas varía mi gesto cuando flota sobre la amargura el espíritu inquieto que poseo.Yo hago y deshago los capítulos de mi vida.No debería temerle a este desamparo.Incluso hay quien lo describe como lección.Pero ya está todo aprendido y reciclado.El tren ya no para aquí.

Busco a galope mi fuerza interior por las inmediaciones del pasado mas espinoso.Será pesado y costoso el camino,y seguramente será mi cabeza la que ruede al final.Pero tengo que volver a oler la lluvia,a abrazar a la brisa de agosto,a besar a la noche.

Y asi perder las horas como una limpia rosa pierde sus pétalos.Mezclando los segmentos de tiempo que consigo atraer a mi memoria y contemplando los resultados con gesto irónico.Un baño de grava ahoga mi interior y levanta una nube de escoria que nubla mi vista,inventando sueños de lana para abrigarme del gélido desvelo.

Toneladas de preguntas cruzan la plaza junto a las bolsas de plástico arrastradas por el viento...........El tiempo se me escurre como un pez entre las manos......



.........Pero ayer Septiembre me susurraba al oído que algo ha cambiado.Ayer vi emerger de entre los faroles antiguos del pueblo aquella fuerza,con su inigualable estilo arrollador,capaz de mover colinas y juntar pensamientos y emociones sin piedad.Vi como las antiguas leyendas cobraban nuevos colores,imposibles de distinguir desde la posición de la vulgaridad.Vi al dolor agonizar al fin,vi triunfar al amor,y vi como la conveniencia era ejecutada.Lo real y lo irreal eran tan solo utopías descansando junto al portal, y miles de pequeñas lámparas rosadas iluminaban mi pecho,ansioso por tomar rumbo.

Anoche vi mezclarse a todos los momentos pasados para dar forma al día de hoy,en un acto asombroso..Tuve muy claro cada matiz deshilado por mi mente,y le gané la partida al miedo sin demasiadas complicaciones.Pude ver lo que quiero ser,lo que quiero sentir y lo que quiero hacer.Nítidamente.La luna escribía poesía en el desván cuando la dejé,al tiempo que la ilusión se apagaba lentamente en su particular farol de aceite.

Entendí perfectamente el mensaje que Septiembre me lanzó al aire.Supe que los satélites que velan la noche ayer me contaban que no tardarías en aparecer,para al fin quemar bosques marchitos y sin sentido y asir la mano del Otoño de nuevo con fuerza............

La ciudad de noche

¿Es que nadie recuerda el interior de aquellos tiempos?¿Nadie tiene en cuenta las calles inmaculadas,el gris atardecer o el desamparado camino a seguir?Jamás me perdonaré si no llego a describir que ocurrió,si no encuentro el ambiente en mis palabras.El gran pescado nunca será devuelto al río.¿Nadie puede ayudarme?

No es tan ilógica tal obsesión si pensamos que existió un día polvoriento,ambiguo y decadente,en el que el único corriente de aire provenía de un pasado tan lejano ya como perdido.No había más.Me harté de corretear por desiertos de huesos y pantanos de arena y me enterré junto a mi dolor y a mi esperanza muy lejos del inicio de mi viaje,de cualquier abrazo,de cualquier suspiro. Y cuando todo era ya llover sobre mojado....llover sobre mojado......

Ahora el recuerdo está amenazado por el tiempo. Parásitos hambrientos dejan su ira sobre él,y cada minuto que pasa solo sirve para alejarse más aún de todo lo amado.

La avenida se abre a su ligero paso,y apenas presta atención al sonido de los árboles .De vuelta y sin remedio,se dice.Mientras camina decidido,piensa en todo aquello con fuerza.Ignora que hechos o detalles deben sucederse en armonía para dar media vuelta y alejarse de la dimensión nublada en la que se ve naufragado desde hace mucho.Ignora tambien el por qué está de nuevo tambaleándose apoyado en la esquina, el por qué se abrió camino a zarpazos hacia la superficie cuando su sueño era tan....irreal.su cordura pierde terreno y una vez más regresa la vieja canción.De su corazón caen trozos de hielo sucio,y ahora está demasaido débil para recordar.¿Y su viejo reloj?.......

Esta noche se acurruca al final del paseo,sin importarle lo que de él pueda pensar la luna.Las voces del pasado echan licor a su copa y a cada una de sus heridas,y con manos temblorosas teje una manta con los hilos deshechos de su alma para protegerse de la humedad.Aún así,no se siente desgraciado.No,no cuando la ciudad misma pierde el rumbo y la luz a la vez,cuando el cielo se estrella contra la tierra allá a lo lejos....su fuerza desahuciada se eleva con el viento y las hojas secas por encima de la estación............

Despertares

Y aquí continúo,firmando autógrafos forzados a ese espectro oculto tras un chubasquero negro que responde al nombre de amor.Tanto estoy aquí,como medio duermo en el vagón del tren que me recomienda tu presencia.El destino y sus bromas macabras me han encarrilado a un juicio de diablos borrachos que no entienden de sentimientos ni aprecian la fuerza de un recuerdo soleado.Nada importa qué extraña composición tenía el aire de aquellos días,ni los litros por metro cuadrado que su lluvia ocupó dentro de mí,nada importa ya el color del suelo ni la curiosidad del eclipse.Un velo negro cubre la cara de la prometida.No importa.No quiero retirarlo para besar lágrimas ácidas.

El combate espera bajo la presión de unos ojos enfurecidos que desean verme agonizar bajo las garras de los leones.Recorro el pasillo con gesto indiferente mientras se abre la luz.Hago fuego con dos palos en mi corazón y cocino al miedo,a la deriva de un tiempo mejor. De nuevo en el torreón escondido a la espera del revés final.Un milagro no puede ocurrir dos veces,y ésta vez la gran estrella nos reducirá a cenizas sin ningún miramiento.

Que bienestar,con el sabor del crudo invierno en mi boca.En la taberna ,polvorienta y decaída,se vuelve a jugar a las trampas y a la compra-venta de emociones purificadas.El barro se vuelve a acumular en las patas de las mesas y de nuevo corren las rondas de copas rotas.Por la escalera descienden las minifaldas acribilladas con billetes,y en la esquina alguien repasa viejos repertorios...... Quizás sea ésto lo que se siente cuando observas los campos al despertar,con el corazón de color pardo grisáceo,avalado por la mismisima tristeza humillada y prostituida a cambio del rompedor abrazo del tiempo.....

Sí, un día perfecto

Hoy es un día perfecto.Un día ideal para que el tiempo se congele,para que los sueños se conviertan en polvo y mi rostro ya no pueda reflejarse en el río.Para encender otro cigarrillo en vuestro honor,para volar un poco más allá de donde el sol comienza a calentar,para pisar el accelerador,para hacer garabatos en camisas blancas,para no ver,para dejar que nubes de ácido rosa me balanceen a la deriva. Un día perfecto para dar la vuelta,para insistir,para besar la ciudad,para bordear aquel barranco,para hacer el alto definitivo,para componer tu vestido azul al viento en un día cualquiera de cualquier verano.....

Por vosotros!

Siempre hay una energía,una magia, invisible pero claramente palpable, cuando hacemos cruzar todos nuestros caminos.Es entonces cuando olvidamos las sombras que a veces quieren confundirnos y creamos un mundo de díficil pero acogedor acceso,donde cada día hay más puertas abiertas,mas campos cultivados y mas ilusiones prendidas.Los problemas e inquietudes yacen todos juntos flotando en algun lugar del que poco se sabe todavía,y se convierten en meros destellos de luz débil que ayuda a iluminar aún más la senda a seguir.

No habrá una generación como la nuestra,tenemos ese gran honor y también esa gran cruz.Pensamos demasiado,nos complicamos más y encima aparentamos los más felices,risueños ante las tormentas y con millones de palabras por escribir guardadas en algún cajón.Quizás seamos incapaces de borrar para siempre aquellas cartas de amor en papel perfumado,de hacer marchitar por siempre la flor que un día suave de la infancia alguien nos regaló junto al río.Los sueños muchas veces son nuestra realidad y lo asumimos con criterio y estilo,sin más miedo que el preciso, para seguir coleccionando historias emocionantes y cuentos de hadas y duendes en los que nos negamos a no participar como protagonistas.

Lo cierto es que no hemos perdido nada.Hemos visto al mundo desnudarse obsceno más de una vez,hemos sentido el frío de la acera en la boca,el horizonte abrirse a nuestros brazos extendidos,al desamor brindar por nosotros, a la lluvia escribir nuestros nombres en el asfalto y hemos vuelto a colorear un cuadro triste cuando ha hecho falta.Todos con sueños muy parecidos,lágrimas idénticas y logros calcados.Somos así.Y eso nos hace que, a día de hoy,podamos creer sin duda que lo imposible sea una moneda al aire.

Porque cuando nos juntamos nada es igual,porque con vosotros me hice realmente y conocí el significado de unión,porque vuestras penas nadan tambien muy cerca de mi puerto y vuestras ganas de vivir me contagian de una manera sobrenatural,porque son las mismas calles las que nos han visto crecer,os dedico éstas lineas. Algún día,todo eso llegará.........

PD: Para los que estáis aquí mareando,para los que os habéis ido lejos pero seguís aquí,para los paraderos desconocidos y para los que quedan por venir! Brindemos, grandes!

El poeta enamorado

"Es curioso ese preciso momento en que te das cuenta que no eres el único en el mundo que una vez sufrió por amor. Pensabas que nadie más que tu podía sentir esa indescriptible mezcla de dolor, melancolía, miedo, tristeza, … Qué difícil era por entonces expresarlo en palabras. Tú y sólo tú eras la persona más desdichada del mundo y nadie podía entenderte. Ni juntando todas las palabras horrorosas del diccionario eras capaz de explicar lo que sentías cuando, en un acto de inercia, dominado por una ingenua amnesia temporal , te disponías a marcar su número de teléfono para quedar a tomar algo: un sorbito de complicidad por ejemplo, una ronda de risas o un chupito de pasión. Cuando te das cuenta que ese elixir de vida que era para ti su boca ha desaparecido y que ni emborrachándote de otros labios eres capaz de encontrarlo de nuevo, decides que nunca jamás volverás a ser feliz. Eso nos ha pasado a todos ¿no? ¿Quién no ha construido alguna vez un micromundo a su medida habitado por dos: tú y alguien que ya no está?.

A ti, que sufres por amor, en este preciso instante, podría decirte muchas cosas pero sé por experiencia que ninguna te serviría. Lo que si puedo asegurarte es que una mañana de no se que mes ni que año, te despertarás y descubrirás que en tu mesita de noche reposa una vieja copa de licor prohibida que ya no te hará daño. Saldrás a la calle y comprobarás que a tu alrededor hay miles como tú, que un día se sintieron únicos y desdichados y creyeron que jamás lo superarían. Y ahora… brindan porque pueden saborear el dulce elixir de otros labios o quien sabe si de los mismos de entonces, que llenan sus copas de vida y esperanza.

Hasta entonces vive este momento con toda la intensidad que quieras. Escucha canciones tristes, expulsa tu dolor en forma de párrafos, repasa tus recuerdos hasta gastarlos, resígnate a tenerla en tu pensamiento todas las mañanas, siéntete un incomprendido, equivócate, machácate, habla con ella, di lo que tengas que decir, calla lo que tengas que callar….. Haz lo que quieras pero hazlo YA y no te recrees demasiado tiempo en tu dolor. El mundo entero está esperando que te recuperes, que abras tu mente y tu corazón a otras sensaciones (muy despacito, poquito a poco, sin exigirte demasiado), que descubras el poder que tienes para cambiar tu alrededor. Y ahora pregúntate una cosa ¿Hubieras preferido no vivirlo? Seguro que la respuesta es un no rotundo. Entonces guarda muy dentro de ti todos los buenos momentos que has ido coleccionando estos años y compra un álbum nuevo en blanco para todo lo que (seguro) está por venir. No busques la felicidad a todo costa, busca simplemente seguir sintiéndote vivo. Créeme, quien no ha sufrido alguna vez por amor, no ha vivido del todo. Porque el desamor es necesario para enseñarnos a valorar el amor. Quién no muere de amor no sabe que es amar pero siempre, siempre, se vuelve a nacer. Espera, paciente, el momento en que tu metamorfosis de resultados. Aunque sólo sea porque aquello fue tan increíblemente perfecto que no puedes permitirle no volver a vivirlo de nuevo. "

(anónimo)

Encontré este escrito por casualidad,un colega me lo pasó para que le echara el ojo durante los últimos instantes de una noche un tanto espesa. No se de donde viene, ni quien lo escribió, lo que sí intuyo es el estado de ánimo de esa persona en sí,así como de los amigos y conocidos que tengo pasando por éstas precisas circunstancias.Circunstancias que,por otra parte y sin venir a cuento,tambien me son familiares.

Como no he encontrado forma de mejorar el texto,lo pongo así ,tal cual, a sabiendas que hará pensar a mas de uno/una sobre el tema....un tema que puede convertirse en vulgar,en monótono..y de repente tornarse fundamental y crucial para nuestro bien moral.Tan ambiguo que da miedo. Pero tan solo es mas leña al fuego. Un engaño mas de nuestra mente y de la sociedad mecanizada en la que vivimos. Otra mentira más.

Somos mucho mas de lo que algunos nos quieren hacer creer.Eso se palpa cuando tus sueños te hacen sonreir,cuando la brisa te despeina el flequillo por la mañana,cuando la vida misma te golpea con cariño el pecho y te invita a recorrer de su mano el pasillo hacia la nueva salida.

Nadie es culpable por sentir,ni por creer en algo que él mismo se labró durante mucho tiempo.Pero un día esas canciones dejan de tener sentido.Suenan distinto.Y la nueva versión te quiere de protagonista,una vez mas.

Un abrazo muy grande para todos aquellos amigos que se sientan medio identificados con esto.Vivís en mas mentes de las que os pensais,y eso no tiene precio!

Algunos sueños

Cada día me sorprende más la mente humana. Sus cambios bruscos de sentido, capaces de convertir lunas de plata y sueños acariciados por pétalos de rosa en llanuras oscuras y en montones de polvo triste y gris. Sus violentas discusiones privadas, tratando de ahogarme en la más absoluta de las culpas, siendo señalado por el huesudo y amenazante dedo de la melancolía cada vez que vuelo alto perdiendo de vista los relojes de arena que me recuerdan que esto sigue. Y sigue igual.

Ahora se pierden entre dimensiones besos helados y vagas miradas secas, cada vez más opacas, más lejanas, sin recordar apenas toda la luz que desprendieron un día. No hay ganas de llegar a la cima, ni de ver qué demonios hay al otro lado de la colina. No importa la cantidad de desvíos que emanan en mi camino, sé perfectamente cuál es. Y ni la niebla ni mis ojos empañados lograrán despistarme. Pero hoy no quiero aceptar, ni asentir, no quiero muecas extrañas ni sonrojarme ante tu sonrisa. No tengo ganas de emborronar hojas blancas, ni de reanimar sentimientos en coma, y mucho menos de tratar de despellejar mi dolor con toques de tristeza al óleo. No. Ésta noche no me apetece verte en sueños, ni recordar todo lo que me quedó por hacer. No pienso pensar, no quiero querer, no creo creer en nada. Otra vez me ganan la partida con sucias trampas y escandalosas risas sarcásticas. ¡Nunca me acostumbraré!

Me obligo a escuchar canciones que no debo y a escribir todo esto, sin ganas, sin el más mínimo gesto en mi cara, sin tener claro qué es lo que está naciendo por aquí dentro y qué es lo que agoniza. Sin tener claro quién soy, quién debería ser, quién puedo ser, quién puedo llegar a ser. Con la extraña sensación de estar desafiando al destino, poniendo todo del revés y paseando por terrenos muy poco fiables.
El sueño acecha de cerca sin perder ninguno de mis desganados movimientos y el cansancio planta sus raíces. Es bueno sentir todo esto de vez en cuándo, estoy absolutamente convencido de ello. Me hace bien hundirme con el día a día y con la vulgaridad, así que una vez más volveré a dormir sabiendo que he hecho lo que debía, autoengañándome, perdiendo terreno y conciencia a la par bajo el frío, bajo el dolor de pecho, bajo tu pie descalzo reposando sobre sábanas de invierno........

Nochebuena. Noche previa al día de Navidad. Típica, mágica, con duende. Al menos, en algún momento fue así. Porque la ciudad sigue gris, opaca, con ganas de levantar su copa hacia algunos sueños que ni pudo ni supo nunca alcanzar. Nublada por la monotonía que se expande como la niebla, inspirada por la humedad que envuelve los faroles, harta de hacer volar las palomas de la ilusión a cielo abierto una vez y otra vez.

Y ahí se encuentra mi mundo, aquel que la mente se resiste a cerrar, con sus ventanas de madera maciza helada, sus horizontes lluviosos y sus mañanas de éxtasis. Un laberinto de sentimientos y canciones queda abierto de nuevo ante mi sombra cansada. Puedo oírte, puedo percibir lo que me quieres decir dentro de esa ráfaga de aire que me regalas al pasar, fugaz, a mi lado. Deshojo tus secretos con el recuerdo y tú ni te das cuenta. Se que hay una armonía celeste en tu mirada perdida, un cuento en cada gesto, y un punzante presentimiento que te recité en voz baja mientras dormías......

No le temo a nada mientras me quede todo eso, por muy moribundo que se encuentre, por muy lejano que me quede ya aquel andén. Sólo al tiempo. A los relojes que nos separan a todos un poco más de nuestro verdadero amor, de nuestros principios y de nuestra propia naturaleza. Hay mitos muertos y condenados idolatrados, verdugos escribiendo poesía y corazones acribillados en cada alto en el camino. No hay concesiones a la imaginación, ni a la magia, ni a los guiños del destino. No sé a qué huele tu imagen en la nada ni dónde yacen los latidos de la ilusión. Desconozco si el hoy tiene algo que ver conmigo o si habrá un mañana.....Pero me asombra lo vivas que siguen todas éstas cosas en una noche como ésta......

Y ahora....

Y Ahora....Rodeado de finas capas de ilusión y abatimiento sale a la calle un día cualquiera, bajo un cielo que parece quererle susurrar secretos que nunca existieron realmente. Puede sentirse hundido o inconmensurablemente extasiado por lo que ve a su alrededor, pero nunca deja de avanzar.

Con paso firme y decidido, va dejando atrás los carteles medio caídos que anuncian besos de cristal en la oscura avenida del recuerdo, sin apenas dar la impresión de pasar. Siguiendo las huellas invisibles y mojadas de la mujer de terciopelo rojo, anhelando corazones infranqueables y esperando la lluvia de estrellas que le guíe, que le recuerde hacia dónde se dirige. A veces se cree perdido entre tanto desierto de huesos y poemas marchitos, entre tanta gotera emocional y sonidos de violines casi tétricos. Clava su vista en el techo y casi puede ver sucederse cada retal de la historia que antaño escribió a golpes de puñal pasional con una pluma que ya ni sabe ni quiere escribir. Ojea las páginas y los versos que tiene grabados a fuego en el alma y ya no le quedan ganas de seguir reavivando su hoguera personal, tan fría, tan distante, tan fosilizada como hoy en día yace su amor sepultado en narcisos.

Pero el humo de los tiempos que corren no hace más que dejarle más claro lo que quiere ver. Poco espera ya de los tira y afloja del destino, de las palabras muertas, de los paseos mano a mano con la luna de primavera. Desea con todas sus fuerzas enfrentarse a la sombra del miedo como un guerrero medieval sobre su caballo, y así terminar con toda esa manada de lobos que pretenden llevarlo a su terreno. Ahora clava sus dedos en la nieve dura y se impulsa, con una mueca que quiere ser una sonrisa, hacia su nueva vida. Ya se conoce el lugar, no es la primera vez que hunde su rostro en la grava y sabe muy bien que perder, ésta vez, no está entre sus planes. Armado únicamente con su pesar más ambiguo y con su fuerza interior, emprende el camino de vuelta. Muchos kilómetros por delante, tramos cargados de amargas melodías. No será fácil. Tampoco nadie dijo que lo sea. Seguirá viendo su rostro en la aurora boreal que despeja su vigilia cada noche, pero también es consciente de que se tornará nubarrón muchas más veces de las que cree.

Ahora ve tonos claros dónde antes emanaba sangre del camino del cielo. Pero esa ya no es su historia. Su historia ahora está guiada por el más impredecible de sus sueños, esos que funden el horizonte violáceo, que hacen su alma diáfana como la luz de las estrellas. ¡Cómo se pierden sus sentidos entre la tormenta que hace chorrear su pelo, cómo rompen las olas contra su pecho cuándo cree poder olvidar! Y esas canciones que le adormecen.... Muere el tiempo, fiscal de todo soñador, y su hoja de apuntes está ya muy deteriorada.

Suenan las primeras horas de la mañana. En el perchero cuelga su amor descolorido junto a su sombrero, ambos empapados por la lluvia ácida...... Y celebraremos cada día de libertad, brindando con las copas rotas que hagan falta, para seguir creyéndonos que hay mucho más para nosotros que todo lo que nos muestran. Nadie es culpable por sentir, nadie es culpable por saber expresarlo. Tú sientes, tú sabes expresarlo. El poder es tuyo.