sábado, 23 de mayo de 2009

Y ahora....

Y Ahora....Rodeado de finas capas de ilusión y abatimiento sale a la calle un día cualquiera, bajo un cielo que parece quererle susurrar secretos que nunca existieron realmente. Puede sentirse hundido o inconmensurablemente extasiado por lo que ve a su alrededor, pero nunca deja de avanzar.

Con paso firme y decidido, va dejando atrás los carteles medio caídos que anuncian besos de cristal en la oscura avenida del recuerdo, sin apenas dar la impresión de pasar. Siguiendo las huellas invisibles y mojadas de la mujer de terciopelo rojo, anhelando corazones infranqueables y esperando la lluvia de estrellas que le guíe, que le recuerde hacia dónde se dirige. A veces se cree perdido entre tanto desierto de huesos y poemas marchitos, entre tanta gotera emocional y sonidos de violines casi tétricos. Clava su vista en el techo y casi puede ver sucederse cada retal de la historia que antaño escribió a golpes de puñal pasional con una pluma que ya ni sabe ni quiere escribir. Ojea las páginas y los versos que tiene grabados a fuego en el alma y ya no le quedan ganas de seguir reavivando su hoguera personal, tan fría, tan distante, tan fosilizada como hoy en día yace su amor sepultado en narcisos.

Pero el humo de los tiempos que corren no hace más que dejarle más claro lo que quiere ver. Poco espera ya de los tira y afloja del destino, de las palabras muertas, de los paseos mano a mano con la luna de primavera. Desea con todas sus fuerzas enfrentarse a la sombra del miedo como un guerrero medieval sobre su caballo, y así terminar con toda esa manada de lobos que pretenden llevarlo a su terreno. Ahora clava sus dedos en la nieve dura y se impulsa, con una mueca que quiere ser una sonrisa, hacia su nueva vida. Ya se conoce el lugar, no es la primera vez que hunde su rostro en la grava y sabe muy bien que perder, ésta vez, no está entre sus planes. Armado únicamente con su pesar más ambiguo y con su fuerza interior, emprende el camino de vuelta. Muchos kilómetros por delante, tramos cargados de amargas melodías. No será fácil. Tampoco nadie dijo que lo sea. Seguirá viendo su rostro en la aurora boreal que despeja su vigilia cada noche, pero también es consciente de que se tornará nubarrón muchas más veces de las que cree.

Ahora ve tonos claros dónde antes emanaba sangre del camino del cielo. Pero esa ya no es su historia. Su historia ahora está guiada por el más impredecible de sus sueños, esos que funden el horizonte violáceo, que hacen su alma diáfana como la luz de las estrellas. ¡Cómo se pierden sus sentidos entre la tormenta que hace chorrear su pelo, cómo rompen las olas contra su pecho cuándo cree poder olvidar! Y esas canciones que le adormecen.... Muere el tiempo, fiscal de todo soñador, y su hoja de apuntes está ya muy deteriorada.

Suenan las primeras horas de la mañana. En el perchero cuelga su amor descolorido junto a su sombrero, ambos empapados por la lluvia ácida...... Y celebraremos cada día de libertad, brindando con las copas rotas que hagan falta, para seguir creyéndonos que hay mucho más para nosotros que todo lo que nos muestran. Nadie es culpable por sentir, nadie es culpable por saber expresarlo. Tú sientes, tú sabes expresarlo. El poder es tuyo.